Novelas de Terror

Capítulo I

Nota del autor: La historia está narrada principalmente, por una niña de 8 años, por lo que se cuenta la historia desde esa perspectiva. Con expresiones acordes a su edad.

UNEXMA

CAPÍTULO 1

—Ya hija, es hora de dormir —dijo mi madre.

—¡No! Todavía no quiero dormir —dije.

—Amor, ya es tarde y tú tienes que descansar; jugaste todo el día con tus amiguitas.

—Si sé, pero ¿por qué existe la noche?

—Porque así lo quiso Dios, para que todos descansemos.

—Pero yo no duermo; por eso me cuesta tanto trabajo despertar por las mañanas, incluso mi profesora me regaña, porque a veces me quedó dormida en la clase —dije enojada.

—¿Cómo que no duermes? —me preguntó.

—Una mujer no me deja dormir.

—¿Qué mujer?

—Una mujer alta, vestida de negro, creo que usa un vestido, usa un sombrero y no le puedo ver su rostro. Pero sus ojos rojos le brillan mucho, y me llama con su mano, y me da mucho miedo.

—Hija, a lo mejor has tenido alguna pesadilla y crees que la ves en tu habitación.

—¡La veo todas las noches! —Cuando ya están todas las luces apagadas y me quedó dormida, la mujer aparece al lado de la puerta, escucho primero que me llama por mi nombre para que despierte, y cuando por fin despierto, la veo al lado de la puerta y con su mano me llama nuevamente.

Mi madre me abrazó y me dio un beso en la frente, me dijo que está noche dormiría conmigo, para que no estuviera tan asustada y pudiera dormir tranquila. Esa noche la mujer no me llamó, pero desperté repentinamente y la veo al lado de mi madre, quise gritar y no me salía la voz, estaba con el grito ahogado, traté de menear a mi mamá, pero no tenía fuerzas. Entonces esa mujer, me mostró su cara; ¡era horrible!, llena de pequeños agujeros y de ahí le salían unos gusanos ensangrentados. Me sonrío y mostraba sus dientes de oro. Con su mano iba a tocar la cabeza de mi madre, y de pronto pude pegar el grito con todas mis fuerzas y vi cómo se esfumó y mi mamá saltó de la cama del susto:

—¿Qué pasa Antonella hija? —gritó alarmada.

—La mujer… La mujer —dije temblando de miedo. De pronto, sentí unos pasos rápidos por el pasillo. Abrieron la puerta de mi habitación; era mi padre.

—Escuché los gritos desesperados de la niña.
—¿Qué pasó? —preguntó mi padre.

—¡No lo sé! —dijo nerviosa mi madre.

Yo no decía nada, estaba muy asustada. No puedo borrar de mi mente aquella siniestra sonrisa.
Mi madre me tenía abrazada y me hacía cariño en mi cabeza. Mi padre fue a buscar un vaso con agua, lo trajo y bebí unos sorbos; luego nos dijo que fuéramos a la habitación de ellos y entonces fuimos a dormir allá. Dormí un poco más tranquila, pero todavía tenía miedo. Ya no quería ir a dormir en mi habitación.
Mi padre estaba muy preocupado por mí, me hizo preguntas sobre a quién veía por las noches; le expliqué, le pedí por favor que me dejara seguir durmiendo con ellos. Mis padres me dijeron que sí, a pesar de que tengo ocho años y tengo que ya dormir sola, pero en esa habitación no puedo. Y así pude dormir tranquilamente los siguientes días, en la habitación de mis padres. Espero que por fin esa mujer ya no aparezca nunca más y me deje en paz.

Mi vida seguía tranquila, dormía bien por las noches y ya no me dormía en la clase. Mi profesora ya no me regañaba; aunque ella me preguntaba qué me pasaba antes. Yo no quise contarle, pues pensaba que no me iba a creer. Llegando a casa, hacía mis tareas normalmente, pero cuando tenía que buscar algo en mi habitación me entraba miedo y sentía que alguien me observaba, y trataba de salir rápidamente. Lo más extraño, es que de día no tenía ese miedo tan intenso, sino que solamente en las noches y cuando pasaba por fuera de mi habitación.
Mis padres, al ver que estaban perdiendo su intimidad al tenerme durmiendo con ellos; y para que yo estuviera tranquila y tuviera ganas de volver a mi habitación, pensaron en una posible solución.
Mi madre habló con el sacerdote de la parroquia, le contó lo que me pasaba y como él me conoce desde que nací, dijo que iría a la casa a bendecirla. Entonces él vino a bendecir la casa y sobre todo mi habitación. Después de eso, hubo tranquilidad en la casa y ya no vi a aquella mujer horrorosa por un buen tiempo…

Título Unexma.
Autora: Lorena Castro C.
Chilena.
Todos los derechos reservados.
Lorena Escritora en Facebook.
@lorenaescritora en instagram

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