Novelas de Terror

Capítulo VIII

“UNEXMA”

CAPÍTULO 8

… —¡Unexma déjala tranquila! —grité para defender a mi amiga.

—¡Ándate mujer fea! Que hueles horrible.
—Te prometo que le voy a pedir a mi mamá que compre un perfume para ti solamente, y te voy echar unas gotitas para que huelas bien —le dijo Brenda, pero Unexma avanzaba despacio hacia ella.

—¡Déjala por favor! –le grité nuevamente. Miré a Brenda y mi amiga se dio cuenta que en la mesita había una botella con agua.

—¡Déjame tranquila mamá de “La llorona”
—¡Te voy a tirar este vaso con agua!, para que te conviertas en una abuela llorona y mojada, ¡Oh Me gustó eso!
—Te voy a convertir en una bruja mojada ja, ja, ja.
—¡Ven es hora de bañarse! Lástima que mi mamá no me trajo mis patitos de goma para que te pongas a jugar
—dijo mi amiga Brenda.
—¡Antonella!, trata de escapar.

Justo me iba a subir a mi cama para huir, pero la puerta se cerró de golpe y Unexma con rapidez me tomó de un brazo me volteó y tenía un olor a podrido y casi me toma por mi cuello con su otra mano:

—¡Toma esto! Para que sueltes a mi amiga —dijo y veo que le tira el vaso con agua y se lo quiebra en la cara a aquella horrible mujer. Ella se tapó la cara.

Me soltó el brazo y luego Brenda dice:

—¡Vamos Antonella! Salgamos de acá. Se lo merece por burlona y por haberte agarrado del brazo y además porque me cae muy mal por fea y cochina —dijo Brenda.

Entonces Brenda me tomó de mi mano y salimos arrancando, mientras Unexma seguía inmóvil en mi habitación y desde ese momento, no la volví a ver por un buen tiempo.

*BRENDA:

Encontré entretenido haberle tirado el vaso a la “cara con hoyos andante” . Tenía que defender a mi amiga Antonella, ¡mírenla!, quería agarrarla por el cuello. Es tan horrible que de verdad debería tenerle miedo, pero no le temo a la “patitas de canario” y la verdad ni sé si tendrá así las piernas, pues usa ese vestido largo y yo creo que por eso lo usa largo para que no le vean las piernas esqueléticas. De todos modos voy a defender a mi amiga de esa tal Unexma, me llega a dar risa su nombre, pero me pregunto… ¿Qué significa su nombre? En realidad. Qué me importa como se llame la zombie abuela mojada. Menos mal que mi amiga se quedó a dormir en mi casa, así la protejo, ya que dormimos juntas y así la “Miss sonrisa” no la molesta. Ya me dio sueño ¡Ajum! (bostezo)

Mañana tenemos que levantarnos temprano para ir a la escuela.

Como a las siete de la mañana nos despertó mi mamá:

—Buenos días Antonella y Brenda, es hora de levantarse —dijo mamá.

—Buenos días tía Margarita —dijo mi amiguita.

—Déjame dormir cinco minutitos más ¡Te lo suplico! —dije bostezando.

—Brenda y sus cinco minutos más. Este es el show de todos los días —dijo mi mamá.

—Tía, yo si me levanto. Levántate amiga —dijo Antonella.

—¡No quiero! ¿Quién inventó la escuela y levantarse temprano? –dije.

—Qué eres chistosa amiga ja, ja, ja —dijo mi amiga.

—Hija, peor te va a costar levantarte después si te doy los cinco minutos. Acuérdate que ya te los he dado y después despiertas peor de mañosa. Antonella vaya al baño para lavarse su carita, menos mal que tu mamá te bañó en la noche y me dio la idea de bañar a Brenda también en la noche, sino me costaría un mundo sacarla de la cama para que se bañe, como me suele pasar. Bueno vaya a hacer lo que le dije y así la ayudo a colocar su uniforme y a peinarla.

—Bueno tía, ahora voy —dijo Antonella.

Yo seguí durmiendo mis cinco minutitos que me merezco por pegarle a la “cara de gusano” y si me hubiera despertado la “muñeca fea” la empujo al baño por despertarme y para que se bañe, pues huele horrible:

—Brenda, hija a levantarse. Ya tu amiguita salió del baño y se está vistiendo —dijo mamá.

—¡Ya voy! Por qué no me dejan dormir por el amor de Dios —dije y me levanté casi dormida y caminé para ir al baño pero tenía mis ojitos cerrados y lo único que sé es que choqué con la pared y caí al suelo.

—¡Hija! ¿Estás bien? —dijo mi mamá ayudándome a parar.

—Sí, estoy bien. ¿Anotaron la patente del auto que me botó? —dije todavía casi dormida.

—Ja, ja, ja, ja. Brenda, eres muy divertida —dijo riendo Antonella.

—Ven hija, te voy ayudar para que entres derechito al baño, no a la pared.

Mi mamá abrió la puerta del baño y entré, abrí la llave del lavamanos, me lavé mi carita y se me pasó el sueño, mi mamá ya le había puesto pasta de dientes a mi cepillo y me lavé mis dientecitos de leche y luego me miré al espejo y me dije:

—Qué linda niña eres Brenda —dije y salí del baño.

Mi amiga Antonella ya estaba peinada y con su uniforme puesto. Ahora mi mamita linda me está ayudando a colocar mi uniforme y después se puso a peinarme y me hizo mis trencitas. Después bajamos para tomar desayuno, había cereales con leche. Me puse mi mochila y les dije a mamá y a Antonella que las esperaba afuera.

Salí, entonces miré mi casita y después no sé porque me dieron ganas de mirar la casa de mi amiga Antonella. Caminé un poco y llegué a la casa de mi amiga, menos mal que vivimos al lado, miré la casa de mi amiga y luego miré al segundo piso a la ventana de la habitación de mi amiga y me llevo la sorpresa. Estaba la tal Unexma mirando por la ventana moviendo su cabeza y luego vi que se mete un dedo a la nariz y se saca algo, creo que es uno de esos gusanos que le salen y luego lo revienta en el vidrio de la ventana, me dio tanto asco y le grité:

—¡Oye! No te da vergüenza, aparte de fea, maleducada. Toma un pedazo de papel y te limpias la nariz. Mira lo que se lo ocurrió a la fea andante, sacarse un pan del horno o mejor dicho un gusano del horno y lo revienta en el vidrio de la ventana. ¡Sucia! —grité enojada.

—¿Con quién discutes Brenda? —me preguntaron.

Miré y era la tía Florencia, no quise decirle que estaba la mujer fea sacándose un moco o mejor dicho un gusano, pues no me iba a creer:

—Con una niña que se limpió la nariz tía —mentí.

—Eres bastante enojona hija, eso te puede traer problemas, tienes que contar hasta diez —dijo la tía.

—A veces tía, pero la mayor parte del día soy muy simpática y amable —dije.

—Me parece muy bien Brenda —dijo la tía.

De pronto escuché una voz:

—¡Mamá!

—Antonella hija ¿Cómo amaneciste? —preguntó la tía.

—Bien mamita. ¿Y ustedes? —dijo mi amiga.

—Bien amor, tu papá se fue a trabajar y yo vine a despedirme de mi niña hermosa y desearle que tenga una linda jornada de escuela.

—Gracias mamá.

—Para ti también Brenda y ya sabes, no te enojes tanto —dijo la mamá de Antonella.

—¿Con quién te estuviste enojando hija? —preguntó mamá.

—Eh… Una niña que no se limpiaba bien la nariz —mentí, pues como me ocurre siempre, mi mamá no me cree mucho cuando le digo que veo a personas feas y piensa que es mi imaginación.

—¿Y la retaste amiga? —preguntó Antonella.

—Sí, porque no me gusta que sean cochinas —dije.

Volví a mirar la ventana de la habitación y volvió la tal Unexma, menos mal que mi amiguita no se ha dado cuenta que aquella “patitas de canario” está molestando de nuevo y la muy pesada se volvía a sacar gusanos desde su nariz y los reventaba en el vidrio de la ventana y pensé “Ya te hubiera tirado el vaso con agua nuevamente por sucia, cochina y por fea también. Lo haces porque sabes que me molesta, pero ya nos volveremos a ver tu y yo”. Luego le dije a mi mamá nos llevara rápido al colegio, pues así Antonella no se daría cuenta que Unexma estaba ahí mirándonos y menos mal que resultó y mi mamá nos dijo que subiéramos al auto para ir a la escuela y me dio gusto saber que mi amiguita no la vio y miré desde la ventanilla del auto y seguía ahí y me reí,
pues al final Unexma no se salió con la suya de que Antonella la viera y Unexma desapareció derrotada en cierta parte, pues sé que volverá a molestar nuevamente a mi amiga. Entonces mi mamá hizo andar el auto y nos fuimos rumbo al colegio.

Después de unas aburridas clases de matemáticas, nos fuimos a recreo y con mi amiga Antonella nos estábamos comiendo nuestras colaciones:

—¿Brenda, es verdad que retaste a la niña? —dijo Antonella.

—¿Cuál niña? —pregunté.

—La niña que le llamaste la atención ¿Cómo no te vas acordar amiga?

—Antonella, ¿cuál niña?

—Brenda, se te olvidó que en la mañana retaste a una niña que no se… —no alcanzó a terminar, porque la interrumpí.

—¿Yoo?

—Sí. ¡Qué eres pesada!. La retaste porque no se limpió la nariz.

Ahí recordé, verdad que reté a esa Unexma por cochina, pero no quiero contarle a Antonella, pues se asustaría mucho:

—¡Ahh! Verdad amiga, es que las clases de matemáticas no me gustan, no me había acordado de que reté a la niña cochina que se limpió la nariz con la manga de su camisa —dije.

—¡Qué asco! Menos mal que le dijiste —¡Qué niña tan sucia!

—Sí amiga muy sucia y fea — dije con rabia acordándome de la tal Unexma.

—Mejor sigamos disfrutando la colación. Está rica mi manzana —dijo Antonella.

—Mi manzana también está muy rica.

Seguimos disfrutando de la colación y soportando el resto de clase que nos quedaba, pero de una cosa estoy segura, esta tarde tengo que enfrentar a la tal Unexma, de mí no se va a librar tan fácilmente y además tengo que evitar que Antonella me acompañe, no quiero que la patas de canario la vea.

En la tarde, estábamos haciendo las tareas Antonella y yo en mi casa, y mi amiga se acordó que se le quedó en el comedor de su casa el libro de matemáticas para hacer los ejercicios que nos dieron de tarea y la verdad “odio las matemáticas”, le dije que yo iría a buscarlo:

—Gracias amiga, no quiero ir yo, pues Unexma me molestaría y me volvería a tomar de mi bracito —dijo ella.

—No te preocupes amiga, yo voy. Y si veo a la tal Unexma le voy a dar una patada por fea —dije.

—¡Ten cuidado! Recuerda que no hay nadie en mi casa. Mi mamá me dejo dos llaves por si quería entrar a la casa, la que está con una mancha verde es de la reja, la de la mancha morada es para entrar a la casa. Toma amiga, pero ten cuidado por favor.

—Sí amiga, tranquila. Voy entonces para que terminemos las tareas- dije. Entonces salí y me fui a la casa de Antonella.

Llegué a la casa, abrí la reja con la llave que esta manchada con verde y entré, cerré nuevamente la reja y sentí un pequeño escalofrío, supuse que Unexma ya estaba en la casa. Miré la casa de Antonella y se veía extraña y la vi inmensa de grande. Tomé la otra llave y abrí la puerta de la casa y entré, guardé las llaves en mi bolsillito de mi pantalón. Ya adentro, me fui al comedor y ahí estaba el libro, lo tomé y me fui hacia la puerta y pensé en irme rápido, pero sentí un pequeño frío por mi espalda y sentí esa misma sonajera de huesos que solamente Unexma hace notar, pues si cree que me va a dar miedo está muy equivocada. Dejé el libro en el sillón que está al lado de la puerta, me di la vuelta lentamente pensando que Unexma estaba detrás de mí, y cuando me di la vuelta, Unexma no estaba y miro al segundo al piso y la veo parada, tomé el libro nuevamente:

—¿Crees que me asustas? Estás muy equivocada, eres sólo un demonio que no tienes que hacer nada acá, ni menos molestar a mi amiga, pues yo no te dejaré —le grité.

Lo único que hacía esa tal Unexma era mover su cabeza de un lado para otro. Esta tipa me desespera cuando hace eso, me dan ganas de tirarle cualquier cosa en su cabeza, pero siento que está muy enojada conmigo, se le nota como me mira. Mi enojo me gana y tomo un cojín del sofá y subo unos cuantos peldaños y se lo tiro por la cabeza, me doy la vuelta y empiezo a bajar rápido. Luego me doy la vuelta de nuevo y la veo todavía parada ahí en el segundo piso y como siempre no dejaba de mover su cabeza. De pronto dejó de mover su cabeza y se quedó mirando al piso y luego levantó su cabeza y se me quedó mirando fijamente, y se veía mucha furia en sus ojos, y vi que miró un jarrón que hay en una esquina y solamente con su mirada me lo lanza, me tiré al suelo y el jarrón chocó en un muro haciéndose trizas y no me alcanzo a parar, y veo a Unexma al lado mío, me toma por mi cuello y me levanta y veo sus horribles ojos rojos, para que decir de su cara y esos hoyos donde salen esos asquerosos gusanos. Trato de una manera u otra de zafarme, pero tiene una fuerza sobrehumana y de a poco me estoy quedando sin aire, pero voy a luchar hasta el final. Me acuerdo del libro que tengo en mi mano y no sé cómo saqué fuerza y le pegué en su cara directo a su ojo. Lanza un chillido y me suelta y caigo al piso. Me pongo a toser para recuperar el aire y me levanté como pude y me fui a la cocina, pues no quise salir de la casa, porque si no Unexma me seguiría a mi casa y la llevaría donde está mi amiga Antonella y la tengo que proteger de aquel demonio. Había un vaso con agua en la mesa lo tomo y empiezo a beber, luego siento un grito tan tenebroso de esa cara de hoyos agusanados y de golpe se abre la puerta de la cocina y ahí estaba la patitas de canario y me miraba con odio y veo su ojo lleno de sangre y de su boca botaba hilos de sangre y la verdad me causó miedo, pero me hice la valiente y la enfrenté:

—No me das miedo, “cara con gusanos andante”. Yo soy valiente y voy a defender a mi amiga y si me molestas a mi o a ella, te tiro este vaso con agua. Además te sirve para lavar tu vestido harapiento que está hediondo a podrido —dije decida y a la vez asustada.

Ella no dejaba de mirarme y luego empezaron a sonar las cosas de la cocina, como los platos, ollas, servicios etc., como si quisiera lanzármelos todos. Ahí sí que me entró un terror enorme y creo que se dio cuenta, pues empezó a sonreír y sacó una lengua que le llegaba casi a las rodillas, levantó sus brazos y comenzaron a elevarse las cosas de la cocina, sobretodo el juego de cuchillos que tenía la tía en su cocina, y claramente me quería tirar todas esas cosas encima. Unexma me quería matar…

Autora: Lorena Castro C.
Lorena Escritora en Facebook.
Chilena.
Derechos Reservados
@lorenaescritora en instagram.

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