Novelas de Terror

Capítulo XVI

“UNEXMA”

CAPÍTULO 16

…Seguía con los ojos cerrados y apretados con fuerza, ya casi podía sentir el asqueroso aliento de Unexma encima, cuando de pronto, sentí un tremendo ruido, y algo me empujó con fuerza, por inercia hacia adelante —menos mal que tenía puesto el cinturón de seguridad —y sentí algo como una tela húmeda que apretaba mi cara y escuché un espantoso chillido. Abrí de a poco mis ojos y me di cuenta de que estaba atrapada con la bolsa de aire para accidentes, miré al lado y no vi a Unexma, veo al frente y el vidrio del parabrisas del lado del conductor; estaba quebrado y tenía un tremendo agujero —por ahí, salió disparada Unexma.
Miré a la esquina y veo a la bruja, con el cuerpo de Marcos tirada, boca abajo, sin moverse.
—¿Estará muerta? —pensé y pedí al mismo tiempo.

En eso, alguien abrió la puerta y me ayudó a salir:

—Señorita, ¿está bien? —me preguntó un muchacho, con evidente aliento alcohólico.

—Sí, estoy bien, eso creo.

Traté de levantarme y tenía puesto el cinturón de seguridad —menos mal, pues salvé mi vida. Entonces me lo quité y bajé del auto. Me sentía algo mareada por el golpe—:

—¡Lo sentimos por chocar el auto!, espero que no le haya pasado nada a su amigo, mi amigo va hacia donde esta él para saber cómo está. Y mi otro amigo, está buscando un botiquín para darle primeros auxilios, o algo —evidentemente, los tres jóvenes, estaban muy borrachos, e intentaban ayudar de cualquier manera, pero me acordé a quién querían ayudar y traté de evitarlo:

—¡Nooo! ¡Qué no se acerque! —grité angustiada.

Pero ya era tarde; el amigo del joven ya estaba al lado de Unexma, agachado a su lado y le escucho decir:

—¿Se encuentra bien amigo?

Unexma, se da la vuelta, girando por completo y toma por el cuello al muchacho, y ambos se levantan de a poco, bueno ella, lo levantaba de a poco, hasta que Unexma queda completamente de pie y sin soltar del cuello al joven, vi que Unexma lo besó /o lo mordió —no lograba distinguir la diferencia —y éste comenzó a convulsionar hasta que por su cara, le comenzaron a recorrer los gusanos de Unexma y entraban por sus narices, por sus oídos y por los ojos. Luego, Unexma lo suelta del cuello y lo deja caer al suelo, y el pobre chico quedó totalmente seco, mientras los gusanos de Unexma seguían dándose un festín con lo que quedaba de ese chico.
¡Qué cuadro tan asqueroso y horroroso veían mis ojos! Para que decir del tipo que estaba al lado mío, llegó hasta vomitar.
Yo, no aguanté más; pegué un grito, y salí corriendo despavorida.
Durante mi huida, escuché al joven que estaba buscando un botiquín; decirme:

—¡Espere señorita!, tengo un bate de béisbol, en la cajuela del auto y puedo defenderla; lo voy a buscar.

Entonces paré de correr y me quedé mirando como el joven sacaba el bate de la cajuela del auto y vi también a Unexma /ya con su aspecto normal, por así decirlo, ya que Unexma no tiene nada de normal —había cambiado del cuerpo de Marcos a la horripilante Unexma de siempre.
… Vi también a Unexma mirarlo, sonreír con sus filosos dientes brillantes, acercarse a él—:

—¡No se te ocurra acercarte! Te voy a golpear con este bate —le gritó.

Ella no hacía caso y seguía caminando, haciendo sonar sus huesos. Él le volvió a gritar:

—Te lo vuelvo a repetir: si te acercas, te voy golpear con este bate sin piedad, ¡voy a destrozar tu fea cara de monstruo!

Unexma no le hizo caso alguno y se acercaba más y más hasta ponerse frente a él; entonces el chico le pega con mucha fuerza con el bate en la cabeza y le quebró el cuello a Unexma —su cabeza le quedó colgando hacia el costado—:

—¡Te lo dije Maldito demonio! Te lo mereces por matar a mi amigo —le gritó, exaltado.

Entonces Unexma, con el cuello quebrado lo miraba y vi que pasó su cabeza de izquierda, a derecha por detrás de su espalda y luego de un movimiento brusco, se enderezó la cabeza:

—¡Strike uno! ¿Ese es tu mejor golpe? Porque si es así, eres de las ligas menores. Pegas como niña y no llegarás ni a la primera base —se mofaba, Unexma.

—¡Cállate! Yo te enseñaré quién soy —gritó el joven.

Entonces levantó de nuevo el bate y la iba a golpear con más fuerza que antes y cuando le tira el primer golpe, Unexma con una mano le sujetó el bate, deteniendo el golpe y le pasaba la lengua a ese palo —:

—Mmm… ¡chico, qué delicia! Bueno chico, ahora yo te voy a enseñar cómo hay que pegar con el bate —anunció ella.

Entonces, le quita por completo el bate, y ante nuestras miradas atónitas, el joven lentamente comenzó a arrodillarse contra su voluntad —como si una fuerza sobrenatural lo impulsara a hacerlo — mirando con horror a los ojos de Unexma—:

—¡El estadio está repleto, las bases están llenas y el marcador está empatado! —y yo estoy al bat…
Y le pega con el bate en la cabeza. Un golpe seco, certero, de arriba hacia abajo en medio de la cabeza y se la partió como si fuera una sandía, pero no lo era; se trataba de un chico que tuvo el infortunio de cruzar su camino con Unexma.
Los ojos del chico se salieron de sus cuencas y, tenía la boca abierta y mucha sangre en su rostro, pero seguía vivo —como en shock —
Miraba a Unexma y permanecía de rodillas, y apenas podía mover un solo músculo; con mucha dificultad, balbuceó:

—Es… tás f… fu… fue… ra —y cayó inerte al pavimento.

—Strike dos. ¿Alguien que limpie la primera base?, parece que tiene sangre —se burlaba irónica Unexma.

Su otro amigo, no daba crédito a lo que veían sus ojos e intentó escapar corriendo y Unexma lo vio corriendo y le dijo:

—¿A dónde corre ese jugador? ¡Hey, la segunda base está del otro lado! —le gritó, mientras le lanzaba el bate con fuerza, como si se tratara de una lanza y el bate le traspasa la cabeza desde la nuca y le salió por el ojo cayendo instantáneamente muerto, en medio de un charco de su propia sangre—:

—Strike Tres —fuera. ¡Qué emoción, gané el partido!

Yo no me iba a quedar mirando su macabro juego y retomé mi huida:

—¡Aaahhh! ¡Dios mío!- grité con espanto, mientras seguía corriendo hacia mi casa.

—¿Adónde vas Antonella? No puedes escapar de mí ¡Tú ya eres mía, me perteneces, eres de mi propiedad! —me gritó.

Yo solamente pensaba en seguir corriendo, sentía que me pesaban un poco las piernas y veía mi casa muy lejos. No quería mirar atrás, pues pensaba que Unexma me seguía y solamente quería llegar a casa para estar a salvo. Esto fue mucho para mí —Unexma sobrepasó los límites y asesinó cruelmente a esos inocentes jóvenes —pensaba; mientras corría.

Sentía que mi corazón se iba a salir, la verdad no sé de donde saqué fuerzas para correr, venía aterrada por ver aquél espectáculo que dio Unexma. Faltaba poco para llegar a mi casa y cuando por fin llegué, saqué las llaves de mi chaqueta y de los nervios se me cayeron al suelo y me agaché a recogerlas, ni siquiera quería mirar al lado, pues sentía que Unexma se acercaba. Ya ni sabía cuál de las cinco llaves que tenía en mi llavero era la de la reja. Podía sentir la sonajera de huesos que era señal inequívoca de que, ella se estaba acercando, así que puse cualquier llave y menos mal que era la correcta y pude abrir la reja y cerrarla con rapidez, quise poner llave por dentro y cuando volteó me encuentro cara a cara con Unexma, que literalmente se tiró encima de la reja mientras reía y me dijo:

—¿Para dónde vas, princesa? ¿Crees que puedes escapar de mí, así tan fácil?, no me subestimes “prin-ce-sa” —se burlaba, mientras iba lamiendo los barrotes de la reja…

Autora: Lorena Castro C.
Lorena Escritora en Facebook.
Chilena.
Derechos Reservados.
@lorenaescritora en instagram.

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