Unexma

Capítulo XVIII

“UNEXMA”

CAPÍTULO 18

Siento remecer mi cuerpo con fuerza, abro mis ojos y veo a mi Bastián:

—¡Amor tranquila! Tuviste una pesadilla.

—¡Dios! Menos mal —suspiré con alivio.

Entonces mi novio me abrazó y me tranquilicé. ¡Todo había sido una pesadilla! Qué bueno que le hice el amor a Bastián y no a la “patas de canario”.
Esta pesadilla, me dice que Unexma pronto entrará en acción, tengo que estar preparada, es un anuncio de algo que no es nada bueno.

Así, muy intranquila pasé mis últimos días de vacaciones en esta linda ciudad, preocupada sobre todo por mi amiga Antonella, pues Unexma quiere de una u otra manera apoderarse de ella — puedo sentirlo—, pero me pregunto el por qué tanta obsesión de esta violadora de sueños por mi amiga “Anto”. En algún momento sabré la verdadera razón. Esperaré pacientemente y en el momento justo daré en el clavo y por fin destruiré a Unexma. Esta bruja tiene que tener un punto débil y tengo que descubrirlo a cómo de lugar.
Esta es la última noche en Valdivia, espero regresar algún día. Es una ciudad de ensueño… Valdivia, qué lindo es Valdivia…Valdivia; Valdivia capital… la, la, la —me puse a tararear, esa loca, pero pegajosa canción de Sexual Democracia /prometo mañana buscarla en Youtube/. <<Tal vez si le canto a Unexma, se calme —bien dicen que la música calma a las bestias y…>> ¡Ajum! ¡Qué sueño tengo! —se me está apagando la tele y mejor dejo de pensar y me pongo a dormir.

Mientras yo me dormía feliz, Bastián, estaba dejando listo todo nuestro equipaje, ya que mañana viajamos de vuelta a Santiago; ¡qué rabia, me quiero quedar acá! Me dije a mi misma, además mi amiga del alma no está, porque sigue de vacaciones. Menos mal que me ha llamado bastante y me manda fotos por Whatsapp y vi que se estaba divirtiendo de lo mejor, eso me tiene muy tranquila. ¡Ajum!
—Cuando llegue a mi casa voy traspasar las fotos de mi celular a mi notebook, por cualquier cosa, lo bueno es que subí las fotos que quería al Facebook para compartirlas con mis amigos. En eso tocan a la puerta y entran, era mi papá, menos mal que no me pilló haciendo travesuras con Bastián, sino en este momento estaría ahorcando a mi novio. De sólo pensarlo me causa risa —:

—Brenda hija ¿Tienes listo tu equipaje?

—Sí papá. Lo único fome es que ya terminaron las vacaciones y la sola idea de volver a la ciudad me deprime, ya me duele la cabeza de solo recordarlo.

—Hijita querida, le recuerdo que usted seguirá de vacaciones. El que vuelve a la realidad soy yo, y a mí, sí que me duele la cabeza de solo pensar que tengo que volver a la rutina del trabajo, el tráfico y todo eso, mi hermosa niñita.

—¡Papá yo ya no soy una niña! —alegué avergonzada, pues Bastián estaba presente.

—Para mí, usted será siempre mi niñita a la que adoro <<y espero que me la cuiden y respeten>> —agregó, mirando a mi novio.

—No se preocupe tío, a Brenda, yo la amo de verdad —replicó mi hermoso novio, dejando en claro a papá, que se había dado por aludido.

Sonreí, me levanté y abracé a mi papá:

—Papá, te amo mucho.

—Yo también, hija mía. Bueno, todavía es temprano y tú Brenda, siempre “te acuestas con las gallinas”, vamos a comer algo para despedirnos de esta hermosa ciudad, como se debe —nos invitó papá.

—¡Ay papá, es super tarde y mañana hay que levantarse temprano! —anda con Bastián y después me trae algo rico para comer, y seguir durmiendo; obvio.

—¡Sí! Yo feliz de salir un rato y comer algo. Vamos tío, yo lo acompaño. Usted sabe que Brenda, con el sueño, no transa —bromeó Bastián.

Entonces se fueron a comer y divertirse, total último día/noche, nadie se enoja —excepto yo.
Me disponía a por fin descansar y dormir, cuando comenzó a sonar mi celular.
No quise ni mirar quién era, <<mañana veré y devuelvo la llamada, temprano>>, yo no soy desubicada como para llamar tan tarde —así que lo dejé sonar hasta que se cortara la llamada sola. Lo cual pasó luego de 15 veces sonando.
<<Definitivamente, alguien me va a oír mañana>> —pensé.
Mascullaba mi rabia, cuando volvió a sonar mi celular:
Lo alcancé, para mirar, a quién tenía que matar, perdón, a quién tenía que contestar —era papá…

<<¿Le habrá pasado algo a mi mamá, o a Bastián?>> —me pregunté.

—Aló papá, ¿qué pasó? ¿Le pasó algo a mi mamá, o a Bastián? ¿Están bien? ¿Qué pasó? —arrollé de lo nerviosa que me sentía.

—Tranquila, hija. Estamos todos bien —por cierto, gracias por preguntar por mí también —.
—Qué bueno que no les pasó nada, y entonces… ¿Qué pasó?
—Se trata de tu amiga Antonella. Ella no. /—
—Clic —tu—tu—tu. —se cortó la llamada.
Llamé de vuelta a mi papá y me pasó a buzón de voz. Corté inmediatamente.

<<Mi papá y su manía de nunca cargar su teléfono>>
Llamaré a Bastián —pensé.

Pero también sonaba apagado. Volví a intentar con papá, y lo mismo. Apagado.
Mi mamá nunca sale con teléfono, y lo que es peor, no tengo idea de dónde están.

¡Voy a llamar a la Anto!
Al menos su teléfono, suena desocupado…

—¿Aló?, Anto, amiga ¿estás bien? —pese a que respondieron la llamada, nadie hablaba del otro lado.
—Anto, no es momento ni hora para estas bromas. ¡Responde, dime algo por Dios!

Clic… —tu—tu—tuuuuuu…

Autora: Lorena Castro C.
Lorena Escritora en Facebook.
Chilena.
Derechos Reservados.
@lorenaescritora en instagram.

Categorías:Unexma

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