Capítulo XX

Capítulo dedicado a la memoria de nuestros hijos que ya no están con nosotros 😭: Codito, Cody, Cari y Corona.
Y a los que todavía dan la pelea por sus vidas: Conte, Chorizo y Carlton 💖. ¡Mientras haya esperanzas, seguiremos luchando por nuestros hijos!

“UNEXMA”

CAPÍTULO 20

… Definitivamente aquí está pasando algo muy extraño. Pero quiero creer que no. Que todo está bien.
Veamos; primero la llamada de papá y se cortó y no hubo más respuesta. Segundo, todos los teléfonos apagados. Tercero, Antonella me contesta, pero no dice nada y se corta la llamada. Cuarto, el televisor se prende y apaga solo.
Ya con todas estas pistas, no tengo muchas dudas de que detrás de esto, se encuentra la “patitas de canario”.
Cualquier otra chica en mi lugar, estaría muerta de miedo, pero yo no. No soy cualquier chica, y Unexma eso, lo sabe muy bien.
Así que hice lo que nadie más en mi lugar haría, intenté invocar a esa fea bruja:

—¡Unexma! ¡Sal de tu escondite fea bruja! ¡Vamos “patitas de canario”, muestra tu fea cara agusanada!; ¿o acaso me tienes miedo?…

Silencio y mucho frío, tuve por respuesta. Ya no había duda, Unexma estaba aquí.

—¿Entonces, qué? no le temo a tus efectos especiales. ¿Soy Brenda Olcay Silva, la mujer que va a acabar contigo de una vez por todas!

Pero nada, y es más, el frío se desvaneció por completo, pero el televisor súbitamente se cayó descolgándose del rack de pared y golpeó fuerte el piso y se quebró su pantalla —Claramente Unexma se enojó y la agarró con el televisor. Debo admitir que sentí un poco de miedo cuando eso pasó.

Luego sentí caerse cosas afuera en el pasillo y cuando abrí la puerta para mirar, imaginé que no vería nada, pero no. Todos los maceteros que había afuera de cada habitación estaban tirados en la larga alfombra del pasillo, como si un terremoto los hubiera tirado cual piezas de dominó en fila.

Y acto seguido, suena el teléfono del cuarto. Dudé unos segundos en si debía contestar, pero finalmente lo hice:

—¿Aló?

–Buenas noches, estamos llamando de la recepción. Nos informaron de un atentado en su piso y queremos saber si están todos los huéspedes bien y tranquilos. Estamos llamando a cada una de las habitaciones de ese piso.
—¿Usted, vio o escuchó alguna cosa extraña en estos últimos minutos?

—La verdad no. Yo estaba profundamente dormida y no sentí nada. Solamente el timbre del teléfono en este momento que me despertó —mentí, para no verme involucrada en problemas posteriores.

—Okey señorita, no se preocupe. Ya subirá personal del Hotel a solucionar cualquier desperfecto que esta situación haya generado, tanto fuera como dentro de las habitaciones.

—Bueno, gracias por llamar. Adiós.

Me vestí para salir a la calle a despejarme un poco y antes de llegar al ascensor, justo vienen llegando mis padres y mi novio, que miraban alborotados y atónitos el pasillo lleno de tierra y plantas regados por el piso y por la larga alfombra del pasillo:

—Brenda, hija, ¿qué pasó aquí? —preguntó mi papá.

—No lo sé papá, dicen que hubo un atentado en el Hotel y lo único que te puedo decir es que se escuchó un fuerte estruendo y en la habitación hasta el televisor se cayó de la pared.

—Pero ¿cómo?, y tú, ¿estás bien?

—Sí papá, no te preocupes. Estoy bien. Yo estaba durmiendo, así que no sentí nada más que el ruido.

Estaba conversando con mis padres, cuando comenzaron a llegar más personas que también habían salido. Por lo que me pude dar cuenta que era la única persona que estuvo en el piso. Tambien llegó un grupo de personas que eran parte del Hotel y luego, llegó la policía, una ambulancia y hasta la prensa.

Al final, de las preguntas incómodas, se hizo cargo mi padre. Total a fin de cuentas, por la mañana ya nos habríamos ido del Hotel y de la ciudad. Así fue como pasamos la noche, escuchando ruidos en el pasillo, viendo como se llevaban el televisor y nos ofrecían disculpas por las molestias ocasionadas. Definitivamente Unexma nos hizo pasar a todos la peor de las noches.

Le pregunté a mis padres y a mi novio por mis llamadas, pero dijeron que nunca las recibieron, que lo más probable es que si yo estaba dormida, era que soñé que los llamé. Por lo que no volví a tocar más el tema.

Llegó la mañana y nos comenzamos a alistar para irnos, todos muertos de sueño, pero realmente ahora sí que nos queríamos ir para poder descansar durante todo el viaje de regreso a casa. Así que en un concierto de ronquidos aéreos, volvimos a casa. Llegamos, desempacamos y compartimos como siempre en familia —Bastián se fue a su casa —y nos fuimos a descansar mucho más temprano que de costumbre. Ni el teléfono quisimos responder para disfrutar en paz nuestro regreso. Afortunadamente esa noche no pasó nada y pudimos por fin descansar como lo merecíamos.

Al día siguiente, me levanté bien tarde, pues es sábado y lo primero que hice fue revisar mi celular y tenía una llamada perdida de Bastián, la verdad ni sentí el timbre del móvil, mejor le mando un Whatsapp y ya después lo llamaré, me levanté al baño a ducharme y después ya lista, bajé a tomar un rico desayuno.

Después me puse a ver televisión, estaba en lo mejor viendo un programa de videos divertidos y yo riéndome a carcajadas, cuando vino mi mamá y me pidió que le fuera a comprar arroz y con esto me arruina mi día. ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué mi madre me tortura así? Yo que me he portado tan bien y soy una chica única, sana y angelical (ni yo me la creo ja,ja,ja). Pero igual estoy viendo un divertido programa y me echa perder el momento. A regañadientes fui a comprar, en el negocio que está más cerca y con tanta mala suerte que no tenían arroz, entonces tuve que ir al otro almacén que queda tres cuadras más abajo y que queda bien retirado de mi casa, porque las cuadras son largas, así que fui caminando rápido y cuando pasé la tercera cuadra, sentí un escalofrío fuerte, pero no hice caso y seguí caminando al almacén. Cuando ya iba de vuelta con la compra hecha, volví a pasar por ahí y volví a sentir el escalofrío con más fuerzas y me vino una imagen de dos personas tiradas en el suelo y esto fue por unos segundos. Sentí un miedo y pena. Mi corazón latía a mil, preferí cerrar mis ojos y cuando los volví abrir, ya todo estaba normal y me dio por mirar a la vereda del frente y veo a Marcos caminando. Lo llamé:

—¡Marcos! Hey, ¡Marcos! —le grité, pero ni siquiera miró y siguió caminando.

¿Pero que se cree este tipo? Será todo un galán en la “U”, pero yo le voy a enseñar lo que es saludar para que aprenda. Entonces pasé para la vereda del frente y lo seguí, su caminar era extraño, parecía un alma en pena. De pronto, se metió por un callejón, me apuré para que no se me arranque y cuando justo llegué a aquel callejón, quedé muy sorprendida, pues era un callejón sin salida, solamente se ven muros altísimos y no se ve ninguna puerta, ni escalera ni nada y Marcos ya no estaba por ninguna parte. La verdad estoy para adentro, tengo el presentimiento de que algo pasó con Marcos, pero no sé qué es. Salí arrancando de ahí, esto ya no me parece algo muy normal. Llegué a mi casa muy seria y pensativa, mi mamá se dio cuenta, me quedó mirando y dijo:

—Hija, ¿te pasa algo?

—Nada mamá. Voy a subir a mi habitación, me acordé que tengo que hacer algo.

—¿Segura que no te pasó nada?

—Sí mamá, tranquila no ha pasado nada. Además acá esta lo que me mandaste a comprar. Me avisas cuando esté listo el almuerzo mamita.

—Okey mi niña yo te aviso. Hija te quiero mucho, no lo olvides.

—Yo igual mamita, tampoco lo olvides —le dije sonriendo.

Entonces mi mamá fue a la cocina y yo al segundo piso a mi habitación. Ya estando ahí, tomé mi cuaderno de notas donde tengo anotado los sueños que he tenido con Unexma y ahora voy a anotar lo paranormal que me pasó con Marcos y también la imagen que vi.

Ya han pasado tres semanas de aquel episodio con Marcos y además me enteré del horrible accidente que hubo a tres cuadras de acá, donde murieron cuatro personas calcinadas y una de ellas era Marcos, no le quise decir a mi amiga por teléfono, pues ella está disfrutando de sus vacaciones junto a sus padres y no se las quiero arruinar. Y pensar que yo vi imágenes horribles en esa misma cuadra donde pasó aquel accidente y donde vi a Marcos o mejor dicho su fantasma, definitivamente eso fue lo que vi aquel día cuando salí a comprar el arroz.

Cuando llegue mi amiga Antonella, le contaré. Mejor así en persona y así le puedo ayudar con un abrazo de hermana para que no sufra tanto ni se sienta muy triste, ya que claramente Marcos le gustaba mucho a mi amiga. Ya le queda solamente una semana y pronto estaremos juntas.

Después de ver televisión con mis padres, me fui a dormir, porque tenía mucho sueño, como siempre, miré mi celular para ver si tenía alguna llamada perdida, algún mensaje de “Anto”, de mi novio o algún amigo o amiga. Pero no tenía nada, entonces apagué mi móvil, lo dejé en mi velador y por útlimo me metí al baño donde realmente uno se relaja. Después de haberme lavado mis lindos dientes, salí del baño y me fui a mi linda cama, al final me quedé profundamente dormida. A lo lejos sentí una voz que me llamaba, abrí mis ojos y veo que estoy en una playa, ¡que delicia estar acá!, sobre todo en la noche, aunque se ve bien solitaria, pero me encanta y empecé a caminar mojando mis pies, me sentía muy relajada y tranquila. Luego sentí otra vez esa voz que me llamaba:

—¡Brenda! ¡Brenda ayuda! —gritaba.

—¿Dónde estás? —grité de vuelta.

Esa voz se me hace familiar, se parece a la voz de mi amiga Antonella y de nuevo volvió a pedirme ayuda:

—¡Brenda por favor! ¡Ayúdame amiga! —el grito se oyó más claro. Sin duda era la voz de mi amiga.

—¡Voy amiga! —grité.

Su voz se sentía más y más cerca, me fui acercando rápido, hasta que de a poco veo unas siluetas en una pequeña fogata, entonces preferí apurar el paso para ver si era mi amiga la que me pedía ayuda, y cuando estuve bien cerca, veo a una pareja tocándose bien excitada, para que decir como el hombre la manoseaba en todo el cuerpo de esa mujer y ella gemía suavemente. No podía distinguir bien la cara de la mujer. Yo no sabía tampoco si ellos se habían dado cuenta que yo estaba ahí. Luego el hombre me dio la espalda y veo que la mujer abre sus ojos, y ambos me miran, después la mujer le besaba la oreja y él gemía, pero aún no podía distinguir la cara de ella, pues estaba tapada con su cabello y luego echó su cabeza hacia atrás y después empieza lentamente a levantar su cabeza y quedar de frente a mí y se queda mirándome, quedé muda al ver quien era:

—¡Antonella!, ¿qué estás haciendo con ese tipo?

Me miró, sonrió y luego vi que Anto le pasaba su lengua por la oreja y parte de la cara y vuelve echar su cabeza hacia atrás. De pronto veo que de un solo golpe descomunal aparece la mano de Antonella por la espalda de aquel hombre; lo atravesó como si su mano fuera una lanza y en su mano tenía el corazón de él y éste convulsionaba. No podía creer lo que veían mis ojos. No pude ni gritar y escuché una risa horrible y cuando volvió a levantar la cabeza no podía ser otra que la famosa “patas de canario”. Luego sacó su antebrazo del pecho del hombre y éste cae como una piedra a la arena y veo que en la mano de Unexma estaba el corazón del tipo y lo miré ahí botado en la arena y era solamente un jovencito y me dio una pena enorme por él, y ella solamente se reía a carcajadas. Ahora ya no le tengo tanto miedo como al principio, solamente tengo rabia hacia ella, ha llegado demasiado lejos con esto. La miré con odio y ella sonreía maléficamente y luego empezó a darle mordiscos y junto a sus gusanos comenzaban a comerse el corazón de aquel joven como si de una manzana se tratase —y luego me dijo:

—Pronto querida Brenda, le tocará a uno de los tuyos y ¡tú no podrás hacer nada! ja,ja,ja,ja.

—Mira “patitas de canario” ¡jamás permitiré que toques a alguno de los míos! Antes busco lo que sea para liquidarte —grité.

—Eso no podrás impedirlo. Conmigo no vas a poder, niña tonta. Yo soy muy fuerte y ahora mismo tú morirás —anunció, acercándose a mí.

Me puse a correr, pero mis piernas no me respondían, apenas podía correr y Unexma se acercaba de a poco a mí. De pronto perdí la estabilidad y me caí, me di la vuelta y la “cara con hoyos agusanados” ya estaba encima de mí:

—Ya es hora Brenda, por fin me voy a librar de ti —vociferó.

—¡Nooo, ayúdenme! —apenas me salía el grito.

—Nadie te va a ayudar ja, ja, ja, ja. —rió y me tomó por el cuello.

—¡Papá, mamá, ayuda! ¡Nooo! –por fin me salió el grito y desperté de golpe.

Y me di cuenta que había sido otra pesadilla con este ser del mal, luego sentí unos pasos afuera de mi habitación y abren la puerta, era papá y mamá:

—¿Qué pasó hija? —me preguntó mi mamá preocupada.

—No lo sé, parece que tuve una pesadilla. Me siento extraña.

—¡Voy inmediatamente a buscar un vaso con agua a la niña! —exclamó mi papá.

Cuando se dio la vuelta veo que algo le traspasa el pecho y lo levanta, y mi mamá pegó un grito y no alcanzó a escapar y una cosa como un sable le traspasa su rostro y la levanta, mi madre empieza a convulsionar y yo quedó pegada al respaldo de mi cama llorando:

—¡Mamá, papá! ¡Noo por favor! —grité llorando.

Luego escuché esa voz horrible:

—Te advertí que alguien o algunas personas de tu familia iban a morir ja,ja,ja,ja. —rió Unexma.

—¡Noooo Dios mío! ¿Por qué lo hiciste? —grité con fuerzas y me abalancé en contra de ella, al mismo tiempo que le pegaba con todas mis fuerzas y el odio que sentía en ese momento…

Autora: Lorena Castro C.
Lorena Escritora en Facebook.
Chilena.
Derechos Reservados.
@lorenaescritora en instagram.

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