Capítulo XXV

CAPÍTULO 25

… En ese momento el ático se iluminó con un resplandor enceguecedor, por lo que tuve que cerrar fuerte los ojos y al abrirlos de nuevo, ya no estaba en el ático, ahora estaba de nuevo sola en la habitación. No podía creer lo que vi, me levanté rápido, me sentía muy nerviosa, pasaba mis manos por mi cara, tenía unas ganas enormes de llorar y no pude evitar hacerlo, me puse a llorar amargamente mientras me disponía a salir. Salí de ahí rápido y de un golpe fuerte cerré la puerta.
Salí arrancando de la casa de Antonella. No puedo creer que por fin sé la verdadera identidad de Unexma o mejor dicho de Alma. Me fui a mi casa, me sentía muy acongojada y confundida; por suerte mi mamá no había llegado. Entonces dejé las llaves donde estaban, igual que el destornillador y me fui a mi habitación. Me acosté en la cama y pensaba que no debí haber dejado que mi curiosidad ganara, pero a la vez estoy un poco intranquila por saber la verdadera razón de que Unexma atormente tanto a mi amiga. De pronto, se me ocurrió que uno de esos tipos que atacó cobardemente a Alma, sea un antepasado de la “Anto”, pues este acontecimiento ocurrió hace muchos años atrás. Bueno, cuando llegue mi amiga le pediré que me muestre fotos de su familia, a ver si reconozco a alguno de ellos. Tengo grabados sus rostros y los reconocería donde fuera.

Esa tarde apenas pude almorzar, no podía sacar de mi cabeza las imágenes de todo lo que vi, ni siquiera puedo contarles a mis padres, porque ellos no me creerían, nunca lo han hecho y no creo que esta vez sea la excepción.
Le pedí disculpas a mi mamá por no poder comer todo el rico almuerzo que preparó; le dije una mentira piadosa; que había comido unas papas fritas y ahora por golosa, había perdido el apetito.
Le dije que iba a salir y que volvería temprano. Mi mamita me dijo que si, pero que tuviera cuidado, yo le dije que no se preocupara, y salí de la casa. La verdad no sé qué rumbo tomar, dónde ir para tranquilizar mi alma. Después de saber quién es Unexma y de dónde nació. Ahora mi gran duda es saber la verdadera razón del por qué atormenta así a mi amiga. Si fueron cinco, los desgraciados que la violaron y la mataron junto a su madre y su perrito. ¿Por qué no va a atormentar a la generación de los otros cuatro? —A menos que los cinco tipos sean todos parientes, o que sí, ha ido a atormentar a otro lado y es por eso que se perdía y regresaba. Son tantas hipótesis que estoy elucubrando en mi cabeza, que hasta ganas tengo de sentarme a tomar un café con Unexma y conversar sobre eso.

Caminé un buen trecho y me di cuenta que había una iglesia pequeña, no pensé nada y simplemente entré. No pertenezco a ninguna religión, pero ahora necesito entrar en alguna congregación o Iglesia, bueno como se llamen, ya adentro miré para todos lados y me senté en un banco de la iglesia. Cerré mis ojos un rato y la verdad me sentía perdida, no sé cómo voy a ayudar a mi amiga.
Cuando era niña tenía más valentía y ahora me siento cobarde, pues saber la verdadera razón porque Unexma existe y molesta sin parar, me tiene muy mal y lo peor es que empezó a matar a personas o quizás desde antes ya había empezado a asesinar por órdenes del otro demonio. Ahora siento que no tengo las armas necesarias para acabar con Unexma. Entonces miré esa gran cruz donde está clavado Jesús y quise hablarle y lo hice:

<<Sé que no soy digna de pedir algo, pues tengo que confesar que no soy creyente en ti y muchos jóvenes de mi generación no creen en Dios. Pero de una manera u otra, sentí que tenía que hablar contigo. Yo solo quiero pedirte humildemente que me ayudes a salvar a mi amiga Antonella de las garras de Unexma.
Sí me diste este don de ver cosas que otras personas no pueden ver, es por algo. Yo sé que sabes lo que le pasó a Unexma o Alma, bueno como se llame la “carita con hoyos”. Tú viste el mal terrible que le hicieron y cómo un demonio poderoso se aprovechó de la situación. Y ahora busca o necesita un alma pura para corromperla, y justo mi amiga es esa alma pura.
Tú sabes que ese infeliz, perdón, ese ángel del demonio quiere el alma pura que tiene Antonella, y yo no puedo permitirlo. Por eso te pido que me guíes a la hora que tenga que volver a luchar con Unexma y mandarla al infierno o sino tratar de salvar su alma, inclusive al costo de exponer mi vida por mi amiga, si fuera necesario. Gracias por escucharme y eso. AMÉN>>.

Me quedé callada por un buen rato, estaba sola en la iglesia, me sentía un poco más tranquila, pero igual me sentía algo confundida. De pronto sentí que alguien se sentó al lado mío, habiendo tantos otros bancos vacíos para poder sentarse. Miré de reojo y era un señor de edad madura, me puse alerta por cualquier cosa:

—Disculpa hija que me haya sentado al lado tuyo y espero no incomodarte —comenzó diciendo, como adivinando mi pensamiento.

—La verdad, no entiendo. Habiendo tantos bancos vacíos para sentarse y justo se viene a sentar al lado mío.

—Tienes razón, ya me disculpe por eso, pero no puedo caminar mucho por mi pierna —dijo y se subió un poco el pantalón y vi que tenía una prótesis. La verdad me sentí una tonta discutiendo por un asiento.

—Le pido disculpas.

—No te preocupes, hija. La verdad yo tenía que haberte reclamado y discutido contigo, porque te sentaste en mi banco favorito ja, ja, ja.

Verlo reír así, me relajó y bueno yo también me puse a reír; es muy simpático este señor:

—Gracias, me hizo reír.

—De nada señorita bonita, es bueno reír, sobre todo cuando pasamos por momentos difíciles y sentimos que no podemos resolverlos.

—Eso es verdad, pero hay situaciones que a lo mejor no tienen solución alguna —filosofé, con cierta resignación.

—Te equivocas hija, todo tiene solución menos la muerte, pero creo que hasta la muerte tiene su pequeña solución… Si crees.

—¿Cómo eso de que la muerte también tiene solución?

—La fe hija, nos lleva hasta el más maravilloso milagro, incluso con la fe puedes sobrevivir a la muerte.

—Ya, pero y si esa persona es un alma en pena.

—No te entiendo hija, me puedes explicar, a lo mejor te puedo ayudar.

Me costó decidirme a contarle lo que me pasa, pero ese hombre maduro me daba confianza y eso que yo no confío en cualquiera, pues soy muy desconfiada. Al final le conté lo que me pasaba y contarle a otra persona sobre Unexma y que me pusiera atención, me dio un gran alivio. Aunque omití quién era Unexma y lo que quería. Simplemente le conté que molestaba a mi amiga y ahora también a mí. El señor me miró detenidamente y sentí que a lo mejor pensaría que yo estaba loca:

—Parece que es algo descabellado, pero juro que es verdad —agregué afligida.

—Te creo, ¿Por qué no debía hacerlo? Cualquier otra persona te diría que estás loca hija, pero yo siento que es verdad.
Es bastante espeluznante lo que me has contado, porque se nota tu carita afligida y tus ojos demuestran que no mientes. El único consejo que te puedo dar es que no pierdas la fe por ningún motivo, porque si la pierdes, ella se hará muy fuerte y ten por seguro que logrará su objetivo. Creo que abriste un portal que no debió abrirse.

—Tiene toda la razón, pero siento que no tengo las mismas fuerzas que cuando era niña.

—Pero las tienes. Todavía están ahí, en ti. Esperando por salir.
En aquellos tiempos, eras un angelito de batalla. A pesar que debías haberle tenido mucho miedo, pues a esa edad los niños y niñas se asustan mucho con ese tipo de cosas. Si quieres mucho a tu amiga y sé que así es; verás que todavía tienes esas fuerzas, que en su momento se escondieron y están esperando el momento preciso para salir y enfrentarse a Unexma.

—¿Usted cree que será así? —le pregunté con algo duda.

—Claro que sí hija, no dudes de ese don que nuestro Señor Jesucristo te dio. Inclusive te puedo decir que hasta puedes salvar a Unexma de aquella maldición que la ha tenido tantos años esclavizada, yo creo que todavía puedes recuperar su alma perdida ya que algo de bondad debe quedar en Alma.

—¡En serio? Pero ese demonio le dijo que si dudaba o tenía alguna piedad vendría por ella.

—Todo tiene su punto débil hija.
Los demonios siempre nos engañan, sobre todo cuando pierdes la fe, ahí ellos se creen que tienen el sartén por el mango. Lo importante es que tú no la pierdas y cree en ti y en Dios. Recuerda una cosa hija, nosotros somos hijos de Dios y también somos sus instrumentos para la lucha contra el mal, Él y su hijo Jesús son los únicos que pueden exorcizar a cualquier demonio a través de nosotros mismos por nuestra fe. Tendrás que enfrentar a tu amiga, puede ser que ella este poseída por Unexma, no estoy completamente seguro de eso, pero igual tienes que estar en alerta. En el momento justo, vendrá el gran enfrentamiento que tendrás que tener, para poder salvar a tu amiga y lo único que puedes hacer por esa alma en pena es tratar de mandarla a la luz y que de corazón se arrepienta, y si no hay arrepentimiento alguno y sigue en ese camino, entonces Alma o Unexma será condenada al infierno. Bueno hija ya me tengo que ir, fue un gusto conversar contigo. Te deseo la mejor de las suertes y que Dios siempre te bendiga —se despidió con una gran sonrisa aquel hombre y me dio un beso en la frente, se levantó y se fue muy despacito caminando.

Quedé muy tranquila y luego me puse a pensar una cosa, cómo ese señor sabía que Unexma se llamaba Alma, si ni siquiera le conté como se llamaba ella realmente. Entonces me levanté rápidamente y me fui detrás de él para preguntarle y cuando salí a la calle no había ni luz de él, pero ¿Cómo? Si caminaba despacito:

—¡No entiendo nada! ¿Quién era ese señor? Aunque no sé quién era, le doy las gracias por el consejo y creo que ya estoy lista para enfrentar a Alma, mejor dicho a Unexma, y tal vez hasta tenga que enfrentarme a Antonella, ya que creo que ese Señor sabe que mi amiga esta poseída por ella.

Voy a ir a la casa, voy a revisar internet y averiguar que ha pasado en Iquique en el tiempo que estuvo Antonella allá. Hoy está de vuelta acá en Santiago y por lo que me escribió por Facebook, llega en la noche. Voy a encender mi celular que lo he tenido apagado:

—¡Wow! Tengo veinte llamadas perdidas de Bastián; ¡me va a matar! ¿Qué hago o qué le digo? Nada, no tengo que contarle nada y si se enoja, problema de él. Ya se me ocurrirá algo. Mejor me apuro en llegar a casa…

Autora: Lorena Castro C.
Lorena Escritora en Facebook.
Chilena.
Derechos Reservados.
@lorenaescritora en instagram.

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